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Mostrando las entradas de enero, 2024

6. UNA RECETA

Ya el cielo pintaba con anaranjado los techos y las paredes de las casas, las nubes se tornaron frías con una luz violeta y tintes rosados. Al fondo entre la montaña el sol, que a contra luz anaranjada silueteaba todo, robando el color de las cosas que se interponían a su paso, y de alguna manera pintando todo abajo con su luz desgastada y sombras traslucidas. De regreso a la casa había decidido tomar otra ruta y aprovechar para mi deleite, el ocaso al frente y con la brisa en el pelo. Conseguí entrar al pequeño mercado y comprar algunas cosas para la comida. Allí, entre cajones de madera de donde se escapaban olores de frutas, aromas dulces, tal vez una fragancia ácida que parecían del lulo recién cosechado acentuado con el olor de bananos maduros. También olores amargos como el de las coles, un olor a mata que siempre recuerda a la malos ratos en la niñez, pero que ahora que soy adulto disfruto con la nostalgia de los cuidados maternos. En un tazón había granos blandos de...

4. PERDIDO

Salí de casa, cerré la puerta y mi desconfianza apaciguó las dudas con tres giros de la llave para poner los seguros de la cerradura. Llevaba tanto tiempo sin salir de casa que las plantas que estaban bajo el tejado de la entrada estaban secas, casi marchitas, aún vivas porque habían varios esfuerzos de retoños y otras en flor. Las plantas bajo estrés echan retoños y extienden las raíces, algunas florecen, o se llenan de plagas. Me gusta imaginar que las plantas se dicen así mismas: ¿será que nos vamos a morir? " (con vos moribunda), es, nuestra, última oportunidad, nos vestiremos de flores, conquistemos un abejorro que traiga y lleve nuestro amor, esperar nuestras semillas",  o tal vez digan "a nuestro vecino le da miedo salir, nos va dejar morir" "estamos secas y resquebrajadas, hum¡" exclamaron, "como el dueño de la casa (risas de plantas)". Entro un largo silencio y era obvio que ellas no dicen nada, pero a buen entendedor. Antes ...

p1. EMPEZAR

EMPEZAR El amanecer le narra un anhelo un pedacito de dos partes quiere, mientras llega a su trabajo teje millones de partes y un todo. Receta para enamorar al tiempo hacerle saber que eternos, ingredientes dentro del sueño un intento más, querer, su deseo. Cuidarlo pequeño, y llevarlo de la mano, sueña y le susurra historias mientras duerme, un milagro entrañable y lejano consuela el alma saber que quiere. Atisbos de realidad siempre, le arrastran, corriente dentro del río, Aún cuando el torrente envuelve  quedará en lo profundo contigo. Al menos, de lejos, tu ángel  una vez, un instante fragil con letras ella a él reviste para no olvidar lo que quiere Nunca será capricho un sueño, ni menor el arrebato de tus libros que abiertos te reclaman en la sala ni los sueños cuando bebes vino. La tarde un ocaso narra a través de la pared escucho cuando apenas es de mañana en cualquier lugar del mundo. Arenum

3. UN DIBUJO

Compartimos una o dos miradas para asegurar la sincronía. Mientras me hablaba de la guerra y como sanar las heridas con hierbas, ella miró el reloj, era más de la media noche. El cansancio fue apagando sus ojos, se notaba el esfuerzo, sobre todo se notaba que no quería finalizar la historia, eran las últimas páginas del libro. Noté que pronto la perdería. Una vez que retornara el silencio se iría a dormir y se marcharía en la mañana. Mi ser infantil y ansioso, ni sabía cómo debía actuar. No quería que se espantara sin verle en detalle. Era la primera vez que la veía. Muchas veces la visité, me visitó y entró, la escuché, pero era la primera vez que la veía en mis contemplaciones. La encontré fascinante. No había tiempo que perder. Anote cuánta dulzura me entrego. Comencé mi dibujo, como una canción sin melodía, deje que fluyera juvenil y venturosa. La dibujé, comenzando por sus manos pequeñas, su olor imperceptible, la dibuje en detalle en cada grieta de su corazón, su fuer...

2. EL ABRAZO DE UNA HISTORIA

Obviamente confundido por su actuar, no reuní el coraje suficiente para preguntarle si quería quedarse despierta. Tampoco estaba completamente seguro de que, entre las posibles respuestas, yo hallaría la saciedad si se quedaba otra noche más. Al menos eso imaginaba entre silencios. Respire profundo, llenando los pulmones, despacio, inflando completamente el vientre, lento, el plexo se ensanchó, mi espalda se irguió estirando el cuello, sostuve el aliento, recordé mis clases de teatro, deje salir aire, suave. La técnica de respiración tuvo poco efecto sobre la ansiedad que ya se me notaba por la sudoración en la camisa, disimulada a poco por el calor del verano que emanaba desde los techos de la casa y las hornillas de la cocina que cocían la comida. Yo estaba completamente feliz de estar ahí pero también nostálgico porque ella se marcharía a la mañana siguiente. Atendí a su llamado, de nuevo frente a frente. Sentíamos como el filo vertiginoso en que la fantasía y la realida...

1. REENCUENTRO: COMIENZO Y FINAL

Al principio la dejé entrar hasta la puerta que estaba entre abierta, un límite invisible, insustancial. En verdad siempre he permitido que entre y merodee por los pasillos porque tienen un comienzo y un final. A veces sin permiso entra a las habitaciones, algunas atiborradas de ideas abandonadas mientras otras, en pleno resplandor, todas roban su atención. Ya adentro, se vuelca en el piso, panza arriba y se divierte un poco con una mota que la briza le ha traído en una danza suave, luego su mente divaga en el aburrimiento de tantas posibilidades. No tiene afán, su actuar va despacio pero no sus pensamientos. Cuando se pasea por el patio es cautelosa, en campo abierto tiene más cuidado, prefiere menos atención, parece libre . Cruza el vestíbulo y se mira en el espejo que está al lado de la ventana y se reconoce salvaje en su interior, gata sonríe y su pómulo se eleva delicado y frívolo. Lleva su mirada a través de la cortina, y todo gesto se desvanece cuando contempla lo q...