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QUIMERA DE SUEÑOS

Por un instante tu cuerpo húmedo, desnudo como si la brisa cálida de la tarde cayera apresuradamente sobre tí. Contemplo tus ojos  lentamente, indiscreto contemplo tu cara  que me deja soñar. Bebo de tus labios ternura que tu cuerpo emana, entonces beso tu boca  que quita la sed Tu ser me regocija como tibia agua que cae del cielo envuelto en tus brazos  el aire que respiro Te extraño y me da frio te imagino, sólo te imagino, te anhelo y te anhelo  como el ocaso al amanecer  __ Arenum (95)
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Avenida

..vos siempre estás en un murmullo. Entre chismes de calle, recalentada de medio día. Sirenas, bocinas... Él de la mazamorra, un enjambre de motocicletas y suicidas. Vos, eterna y calorosa,... nube gris con frio de montaña...  Sueños empaquetados en transporte publico.  Coros de pájaros y miradas de adictos insatisfechos, vos pujante, inundada, hambrienta, con paredes rayadas, pintadas, y murales,  con edificios, ranchos, derrumbes... agotada... llena jardines, vendedores, e hijueputas. Vos de noche alborotada, sorda, desmayada, ansiosa, con merenderos y comidas, entre humo, botellas, pastillas... Ya no hay luciérnagas. Vos un dolor de cabeza... ...al otro día una sonrisa. ___ Arenum

OctubrE

El cielo entapetado de nubes no dejó escapar ni un hilo de sol. Del sur, un viento perezoso dejó abandonada la niebla sobre la montaña, que apenas se levantaba sobre la copa de los árboles y las palmas. Afuera el frío abrazaba todo a su paso, mientras adentro de la casa el calor se apoderaba de las paredes y el techo. Bajo la sabana, cómo fantasmas, las manos heladas de doña Soledad abrazaban la espalda de Matilde. Con una mano le agarrada las nalgas, y pronto reconcilió el sueño, lo demás paso en silencio hasta que despertaron en la mañana. Cuando las primeras luces lograron  colarse  por los agujeros de la ventana del cuarto oscuro, Doña Soledad le pinto recuerdos en la nuca y el cuello, Matilde agasajada le recibió todos los cariños y le apretó una mano con con las piernas. De nuevo se quedaron dormidas. Arenum

3.1 EL MAPA SIN TESORO

Tengo frio, delirio, la energía dividida,  encontrarte, tener que dejarte Imaginar tu voz en el vino,  invocarte y olvidarte. Sin consideración, atrapados en el tiempo   la espera de un momento, un tal vez. A veces necesito el sol... destellos que abrazan  cuando me hablas, voz que hila las vivencias, consuela la manta de tus historias. Me llevo por  tus ojos, un universo  a veces tan frío que necesito el sol... en ocasiones tan radiante,  tan difícil, no te puedo ver Sin estrellas, sin horizonte. entre miradas sin rumbo viento perdido y confundido, prisioneros, curiosos y ociosos... saber no es certeza  y suponer no es inocencia. Te he visto partir muchas veces  viajera sin despedida. El vértigo, las olas, el calor, los susurros, el cielo bajo sus ojos... no soy destino pero quédate una brisa vuelve, regresa... a veces necesito el sol... tú, una oportunidad. Arenum

En la distancia (canción)

Me encontré con sus ojos  No confío y desde lejos Tú me animas a seguir  Asecharte con esmero Estoy hambrienta y tú sediento sientes frío y haces miedo Aprenderé contigo siempre Soy nerviosa con talentos. Ensanchare tu corazón Es un regalo la confianza  Me harás perder la razón Cuidar de ti mientras me abrazas  Me seguirás, te observaré Cuando muestras todos tus dientes Te enseñaré a respirar Se escapa el tiempo tu ya lo entiendes  Ensanchare tu corazón Es un regalo la confianza  Te haré perder la razón Cuidar de ti mientras me abrazas Estoy cansada de dormir una vuelta más quiero dar No seré para siempre y  no quiero... Que se acabe la canción  Ensanchare tu corazón Es un regalo la confianza  Te haré perder la razón Cuidar de ti mientras me abrazas  Cuidar de ti mientras me abrazas Cuida de mi en la distancia                       En la distancia  Cuida de mi

EL ÚLTIMO DIENTELEÓN

Una corona sobresale entre las hierbas Blanco y dorado danzan con el viento  De lejos no se distingue si es un ocaso o el amanecer que nos alcanza  Calorea en la mañana  Y el corazón agitado de un colibrí gobierna en el pecho de una flor gigante Obedece a la naturaleza y resiste Visita inesperada, una tormenta Uno sabe que siempre moja En las proximidades un mar de luces Y el viento arrastra las últimas semillas y recuerdos  Lo inevitable, en un solo aliento  El tiempo lo ha arrebatado todo  Como el viento al diente león Nuevamente las semillas al vuelo 

7. La cocina

El vapor de la cocción hacia que la tapa de la olla entre tiempos conjugaran una melodía, un silbido y un compas que advertía el hervor. El cascabeleo de la válvula de la olla a presión y el siseo en la piel de un pimentón rojo que a las brasas estremecido se quemada despidiendo un aroma maravilloso. Nuestro silencio había sido suplantado. En un acuerdo no pactado, no decir nada, era un transcurrir sin que fuera incomodo. Mientras terminabas de trocear la ensalada,  yo me aventure y de reojo me encontré con su asecho, tan intenso, tuve que quitar la mirada tan rápido, para no quedar completamente en evidencia. Casi imposible desaparecer y me oculte tras una nube de harina, lanzada a propósito para evitar que se pegara la masa y que fuera demasiado evidente lo inquietante de que nos hubieran dejado solos en la cocina.  Mientras amasaba, entre lagrimas la cebolla fue despiadada con las alergias. Inevitablemente a la canción de la cocina se unió su voz - ¿te ayudo con...