Una corona sobresale entre las hierbas
Blanco y dorado danzan con el viento
De lejos no se distingue si es un ocaso o el amanecer que nos alcanza
Calorea en la mañana
Y el corazón agitado de un colibrí
gobierna en el pecho de una flor gigante
Obedece a la naturaleza y resiste
Visita inesperada, una tormenta
Uno sabe que siempre moja
En las proximidades un mar de luces
Y el viento arrastra las últimas semillas y recuerdos
Lo inevitable, en un solo aliento
El tiempo lo ha arrebatado todo
Como el viento al diente león
Nuevamente las semillas al vuelo
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