Abre los ojos, se pone en pie con el primer aliento, encuentra un mareo, se ve obligado a respirar y se da tiempo, mientras tanto frente al espejo se mira, se detiene en su propia mirada, el infinito... Sin quitar la mirada su mano encuentra el vaso con agua y lo bebe, mientras la mirada se queda perdida en su reflejo, siente que deja de existir. Ella despierta, y apenas lo nota, le gusta lo que ve, vuelve tranquila a su destino. Él, en su océano mental la ve, atrás por el reflejo. Sabe que nunca suya, podría haber sido. Él se ha entregado al delirio, al anhelo, a la fantasía... ella se aparece en los sueños, le corresponde, lo toma de la mano y lo ve a los ojos, casi real... ...en la realidad ella no le dice nada, está decidida, jamás arriesgará, y él, de lejos la contemplará. No fue su destino, será compañia... él, un compañero, buen amigo. Juntos, se tambalean al viento, florecen al sol, y crecen en lluvia... un jardín con dos flores, naturalmente distintas. Arenum....